La
receta de hoy probablemente no contará con muchos adeptos, pues es una de
aquellas partes del cerdo que no agradan a la gente ya que les da un poco de
manía.
Sin
embargo la cocina de los despojos y de la casquería es muy abundante en la
tradición española. A ella pertenecen platos muy conocidos como los riñones al
jerez, los callos y otras, para algunos, supuestas delicias.
Como
muchas cosas es cuestión de pareceres, somos reacios a comer algunas cosas
porque nos parecen asquerosas y a lo mejor en otras culturas son manjares.
Podríamos poner muchos ejemplos como los caracoles que aquí se consumen mucho y
en otros países les parecen asquerosos mientras que a cambio se comen insectos
fritos.
Reconozco
que yo también soy maniático en ese aspecto, me como los callos, los pies de
cerdo, el hígado o los riñones, pero soy incapaz de comer sangre frita o intestinos
de cualquier tipo. Recuerdo una vez que fui a Madrid, donde son típicos, y me
aloje en casa de un buen amigo, cuando llego allí me veo que debajo de su piso
había una tienda de “entresijos y gallinejas”, algo totalmente desconocido para
mí en aquellos tiempos.
La
cuestión es que el plato de hoy es bastante tradicional, aquí en Cataluña se
consume bastante y, en plan festivo, es conocido como pies de ministro.
La
receta está sacada de muchos sitios y esta versión con gírgoles la vi en una receta
del restaurante “Can Travi Nou” de Barcelona.
Las gírgoles
(Pleurotua ostreatus) es una seta bastante abundante y que se conoce en
castellano como seta de cardo, seta de ostra o más frecuentemente seta de
cultivo, esta última denominación es debido a que como el champiñón suele
cultivarse artificialmente a partir de sus esporas. Poco hay que decir de la
receta, es muy sencilla y el mayor trabajo está en hervir los pies de cerdo,
pero con la olla rápida en media hora los tenemos hechos.
Tenía
otra receta de factura muy igual, pero en vez de setas llevaba nabos de la
Cerdaña. Son unos nabos pequeños de piel marrón obscura o negra y de un gusto
muy bueno, pero por aquí difíciles de conseguir.
La
receta se puede hacer con otros tipos de setas o si quieren sin ningún añadido.
En cuanto al picante aunque en la receta pongo guindilla, yo puse medio
pimiento jalapeño fresco de cosecha propia. Como en otras recetas pueden poner
lo que quieran o no poner nada, pero un punto de picante les va muy bien.
Una
última disquisición, encontrarán esta receta en otros sitios como manos de
cerdo, pues existe diatriba en cuanto a cómo llamarlos si manos o pies. Según
algunos manos son las delanteras y pies son los traseros. También dicen que son
mejores las manos que los pies, vaya usted a saber.
Nada
más, a aquellos que les gusten estas cosas que lo disfruten siempre vigilando
su alimentación.