domingo, 28 de septiembre de 2014

Espárragos trigueros con salsa romesco




Antes que nada deseo hacer un minuto de silencio por la muerte de mi ordenador, eso me ha mantenido alejado de mis seguidores (¿Hay alguno?). Ahora con uno de nuevo en el que me pierdo con el dichoso Windows 8 ya estoy de nuevo dando la guerra, así que vamos con la receta de hoy.
Muchas veces para comer nos hacemos de primero unos espárragos trigeros a la plancha, es un plato que puedo hacer todo el año ya que lo compro congelado y no necesito estar pendiente de la temporada.
Normalmente los comemos simplemente hechos a la plancha sin acompañamiento alguno, otras veces hago una vinagreta a base de aceite, vinagre, mostaza y alguna especie. Pero el otro día hablando con mi hermano me comentó que a veces los ha comido en un restaurante que frecuenta con salsa romesco y pensé que tenían que estar buenos, así que esta vez los he hecho así.
La salsa romesco es una de las salsas más conocidas de la cocina catalana, su origen está en la provincia de Tarragona y el nombre deriva del mozárabe remescolar que significa mezclar cosas. Se utiliza para muchos platos: bien para acompañar  carnes o pescado, a veces verduras, otras entra en la composición del plato como el pescado en romesco, pero quizás su uso más conocido sea como acompañamiento de los calçots.
En este último caso también se utiliza una salsa muy parecida llamada salvitxada (De salsa y bitxo que es un tipo de guindilla), también existe otra variante que se utiliza para la ensalada llamada xató y que veremos otro día.
Como todas las salsas populares no existe una única receta sino que cada familia tiene la suya, pero básicamente se compone de tomates asados (Escalivados), ajos también asados, almendras, vinagre, sal y algo de picante. Muchas veces se le añade ñoras (Pimiento choricero) o pimentón. Por sus componentes ya vemos que no es una salsa muy antigua, se conocen referencias del siglo XVII, que es un cuando el tomate venido de América se populariza.
Yo les voy a dar la receta que hacía mi madre y que le enseñó un amigo mío, que a su vez había conocida la receta de su familia. He hecho alguna variante de la receta de mi madre, por ejemplo: utilizo pimentón de la Vera que le da un gusto ahumado muy bueno y si quieren que la salsa pique un poco usen la variedad picante. No suelo poner ñora. Las almendras pueden usarse  crudas, pero mejor que sean tostadas, pero sin salar. El aceite que no sea demasiado fuerte qué no enmascare el gusto de la salsa. La cantidad de vinagre a gusto del consumidor, pero no debe haber mucho que nos resulte una salsa avinagrada. Una vez hecha se conserva bastante bien en la nevera unos cuantos días, nunca he probado a congelara, algún día lo haré.
Pueden variar elementos, los básicos son el tomate, los ajos y las almendras, a partir de ahí todo vale como en las peleas barriobajeras.
Pueden utilizarla para muchos otros platos como por ejemplo pescado en salsa o sustituyendo la mayonesa en ensaladillas, para aliñar ensaladas, en fin todos los usos que su imaginación y un buen resultado puedan tener.
Nada más, como siempre vigilen su alimentación.
 
INGREDIENTES:
Para 4 personas

- 48 espárragos trigueros, no muy gruesos
- 3 tomates medianos no muy maduros
- 1 cabeza de ajos
- 125 gr de almendras
- ½ taza de aceite de oliva virgen extra
- 1-2 cucharadas de vinagre según el gusto
- Aceite de oliva virgen extra, sal Costa, pimentón dulce de la Vera

PREPARACIÓN:
Preparamos primero la salsa, para ello en una fuente para el horno ponemos los tomates enteros y la cabeza de ajos cortada por la mitad transversalmente. Los asamos unos 30 minutos a 180ºC.
Una vez asados pelamos los tomates y los ponemos en el pote de la batidora, añadimos la pulpa de los ajos que saldrá fácilmente apretando cada mitad como si exprimiésemos un limón.
Añadimos las almendras, el vinagre, el pimentón, el aceite y un poco de sal. Trituramos todo hasta obtener una pasta homogénea parecida a una mayonesa, si queda muy espesa podemos añadir más aceite y si queda muy clara podemos añadir más almendras. Rectificamos de sal, de pimentón y de vinagre si es necesario.
Una vez hecha la pondremos en la nevera para que se refresque un poco. Aunque se puede comer tibia.
Entretanto en una plancha pondremos los espárragos, si utilizan congelados no hace falta que los descongelen. Rociamos  un poco de aceite y salamos. Los dejemos hacer vigilando que no se quemen y les iremos dando vuelta para que se hagan uniformemente.
Una veces hechos los repartimos en los platos y napamos con la salsa por enmedio o por el extremo final. El resto de la salsa la ponemos en un bol para que cada comensal se añada más si quiere.

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